Este pasillo no es muy bonito.
No está sucio ni nada, pero es todo tan blanco, que no motiva ningún pensamiento nuevo.
Sin embargo, a veces las puertas pasadas por alto debido al liso de las paredes, son objeto de muchas historias. Lo malo es que evocan mucho aquello de la uniformidad. Mucho maletín, zapatos de punta y taco y vestones.
Cómo podría yo siquiera revelar mis ganas de enseñar.
Me quiero sentar en el suelo, que cuando me halle en el pasto vea figuras que hayan hecho los chicos de arte, que los edificios no sean tan rectos y lisos. Que para llegar a una sala, tropiece en el camino con una obra que en verdad es un asiento, rodeado de arbustos y caminos de piedra que te invitan a leer. Un campo abierto que concentre la energía del sol, y un casino que ostente la intimidad de un café.
A veces me siento en la escalera y leo. Una fotocopia recién sacada ostenta mi mano, un papel calentito. Espero que salga mi compañero, las impresiones están llenas, así es que aprovecho. Pienso; que bonito es ver pasar a una estudiante, son un trío de chicas que suben a una sala, ríen y miran su cuaderno, conversan a cerca del mino, se vuelven y mencionan la materia; qué físico, mi compañero no trae la revolución, gracias por la fotocopia Felipe, las chicas ya subieron, esta wea es una oficina.
No está sucio ni nada, pero es todo tan blanco, que no motiva ningún pensamiento nuevo.
Sin embargo, a veces las puertas pasadas por alto debido al liso de las paredes, son objeto de muchas historias. Lo malo es que evocan mucho aquello de la uniformidad. Mucho maletín, zapatos de punta y taco y vestones.
Cómo podría yo siquiera revelar mis ganas de enseñar.
Me quiero sentar en el suelo, que cuando me halle en el pasto vea figuras que hayan hecho los chicos de arte, que los edificios no sean tan rectos y lisos. Que para llegar a una sala, tropiece en el camino con una obra que en verdad es un asiento, rodeado de arbustos y caminos de piedra que te invitan a leer. Un campo abierto que concentre la energía del sol, y un casino que ostente la intimidad de un café.
A veces me siento en la escalera y leo. Una fotocopia recién sacada ostenta mi mano, un papel calentito. Espero que salga mi compañero, las impresiones están llenas, así es que aprovecho. Pienso; que bonito es ver pasar a una estudiante, son un trío de chicas que suben a una sala, ríen y miran su cuaderno, conversan a cerca del mino, se vuelven y mencionan la materia; qué físico, mi compañero no trae la revolución, gracias por la fotocopia Felipe, las chicas ya subieron, esta wea es una oficina.